Daniel Jauri. Músico berazateguense y dual, por ser profesor-compositor y solista-parte de una banda: “Daniel Jauri – Parque y Libros”. Con su arte narra microhistorias: encuentra valor en el drama de lo cotidiano. “Yo canto para esa gente porque también soy uno de ellos. Ellos escriben las cosas, y yo les pongo melodía y verso”.

Te dedicás a la música plenamente. Sos profesor de música en secundarias y además, escribís tus letras y melodías ¿Qué preferís al final del día?
Son mundos diferentes. Tocar, y al otro día llegar a dar clases medio roto te hacen decir “¿todo tiene que ver con todo?”, pero bueno…Me siento más cómodo tocando, pero la “incomodidad” que te genera dar clases está buena, porque sabés que estás tratando de enseñarle algo a alguien que después puede ser mejor que vos. Seguir con la cultura,  básicamente. Pero sí, está lindo tocar, que es lo que me llevó a la música.

¿Qué te genera presentarte ante un público masivo? Como fue hace unas semanas en el escenario del Bera Rock.
Uno no deja de querer dar lo mejor siempre, entonces te ponés las mejores vestiduras, tratás de dar la mejor palabra…que es la parafernalia de la música. También tenemos que buscar estar afinados y a tiempo, acordarnos todas las cosas que fuimos ensayando…es una adrenalina a pleno.

Si tuvieras que definir el estilo musical de “Daniel Jauri – Parques y Libros” ¿cuál sería?
Canciones. ¿Viste como están las canciones de autor? Bueno, estas son de compositor. Yo a veces digo más con la música y trato de ponerle bastante más énfasis a los arreglos, pero se necesita la letra.

¿En qué te inspirás para escribir las letras?
Trato de tener una mirada que revalorice las cosas más cotidianas. En el arte ya está lleno de historias épicas…Hamlet que es el rey de no sé dónde…de eso hay muchos ejemplos, pero hay pocos de los que pasa una tarde de lluvia, o por lo menos son los que me interesan a mí, o del microdrama que puede llegar a ser decirle a una pareja “che, me estás sofocando, terminemos ya con esto, que no es amor”. Cuando escucho música me siento acompañado del que escribió eso.

Decís que cuando la gente te escucha, se siente identificada o acompañada en algún punto.
Trato de ponerme del lado del público, pero tampoco quiero ser prejuicioso porque capaz la gente es más interesante que yo, probablemente (risas). Igual, pienso: ”en una situación medio fulera como esa, ¿qué podría escuchar que me haga sentir piola?”.

¿Tenés alguna influencia musical, literaria o artística en general que haya marcado tu vida?
Sí, bueno…un montón. De chiquito escuchaba Queen a pleno, León Gieco, Silvio (Rodríguez) y ya después, de cada vez más grande, Charly (García), (Luis Alberto) Spinetta, (Jorge) Drexler, un montón de gente que hace maravillas con la música. Y, por otro lado…poesía. Por eso también se llama “Parques y Libros” la banda, porque es una mezcla de un poco de todo.

Y ¿Por qué “Parques”?
Hay una dualidad, como un Yin y un Yang. Son dos cosas que a mí me hacen pensar en libertad. Los parques son una libertad hacia afuera y los libros, más hacia adentro. En el medio está la piel de uno tratando de disfrutar esas dos libertades. Me imagino en un parque disfrutando el aire, lo verde, la naturaleza. Y los libros, la “paz” que te pueden dar. Capaz que te puede movilizar y podés estar en un Subway llorando mientras estás leyendo el último párrafo de un libro, que decís “ya se terminó y mirá cómo terminó”.

¿Te pasó eso?
Me ha pasado, sí. Y claramente, en un Subway (risas)

Esa imagen es la contracara del capitalismo.
Y claro, pero ahí está la revancha del capitalismo: “tomá, te gané, esto no lo compré acá”. Es más, el libro me costó mucho menos de lo que me está haciendo sentir.

¿Cuál era?
”Corazones” de Juan Forn. Muy bueno.

Entonces vale la pena pagar para acceder a ese tipo de arte, o sea, ¿es una inversión?
Yo entiendo que el tipo que hace el libro tiene que comer de algo, y el mundo es tan injusto que le pone precio a la comida con papeles y monedas. Igual también apoyo, porque más allá de sólo comer están las ganas naturales de trascender. Entonces, no sé si es pagarle directamente a Juan Forn por eso, aunque creo que no recibe nada, pero al menos se divulga su arte.

¿Para vos qué significa “trascender”?
Tengo algunas peleas con eso, porque para mí está como muy ligado a ese eguito que uno tiene. Al ego chiquito. Yo calculo que saliendo lo más posible de eso, se trata de dejar algo para el que sigue, para alguien. En la adolescencia me pegó mucho Sui Generis, ponerme los auriculares, tirarme en la cama, y decir “Okay, yo me siento super solo en este momento, y que me pasan estas cosas súper tontas, pero a esta gente le pasó antes”. Entonces trascendió, porque me llegó a mí…y a un montón más.

Sería seguir o dejar algo de uno en los demás.
Lo mejor de uno, porque uno es un todo. Ojalá todo fuera hermoso (risas) pero bueno…

Decís que es como una condición ser diplomático, cuidado estéticamente, como que todo eso también forma parte de la música.
Ese es el estilo que voy manejando por ahora. Igual va cambiando mucho. Empecé con una banda de punk rock que se cagaba en el público. De hecho estudié una carrera en la UNQ “Composición con medios electroacústicos” que te hace ver de distintos puntos de vista la música, y elegir ser diplomático, cuidado en las palabras, es una elección..pero la música es mucho más grande. La música es.

¿Y cómo fue el otro día de haberte graduado?
¡Qué buena pregunta! Era invierno, y me acuerdo que pensé “y ahora, ¿cómo hago para ser compositor y que la gente necesite mi música?” y ahí fue cuando empecé a hacer el primer disco de “Parques”, que algunas de las canciones también están en el segundo. Hice mi tesis de la UNQ, que era una composición, no me gustó, por más que me fue bárbaro…entonces, dije “bueno, ahora voy a hacer una tesis que me guste” y ese fue mi  disco: “El río en mi cama”.

¿Qué cosas pensás que te hubieran rebotado?
Justifico con la expresión ciertos usos de la tonalidad y tiempos libres…cosas técnicas que de repente, en un contexto académico puedan tener que ver con “bueno, no, si estás usando este acorde, acá capaz que no podés estar usando tal otro” ese tipo de cuestiones. También, poder decir bastante con poco es algo que uno aspira.

¿Buscás que te sigan?
Yo quiero que escuchen la música. Si les gusta, que me sigan, porque está lindo mostrar algo que hay alguien que lo va a recibir, pero no sé si tengos esos sueños de fama tipo “yo quiero llenar el Obras”. Ojalá le guste a mucha gente.

¿Quiénes forman parte de la agrupación de hoy?¿Qué encontrás en estas personas que haga que pertenezcan?
Lo fundamental es que les gusta la música. En general, están claras las pautas sobre qué obligaciones y responsabilidades hay. Es una banda porque somos muchos, pero a la vez es un proyecto solista, entonces siento que entendieron eso. Además, son muy buenos músicos. Tienen esta cosa de Yin y Yang a pleno, porque por ejemplo Rosa que es la bajista, ella lee excelente las partituras. Le dí las del disco y el primer día ya tocó todo leyéndolo. Es un músico tremendo a ese nivel. Por otro lado me encontré con Miguel, que tiene una naturalidad para tocar, tiene una capacidad de adaptarse, de crear y tener ideas que son super importantes para una banda, y es útil tener esos extremos. Está Tommy, que toca el saxo, tiene una cabeza muy compositiva, muchas ideas por ese lado, un gusto muy particular por el jazz, es un muy buen sonidista, toca otros instrumentos también. Y Macu, que es otra genia total de la percusión, con facilidad de adaptarse a los temas y cambios de banda, que cuando falta alguno en una presentación ella puede tocar rellenando espacios y  te vuela la cabeza. Por eso hago hincapié en que es una super banda, porque por más que hay un montón de cosas que están escritas hay otras que no lo están, y que hacen que la cosa sea viva.

-¿Hay alguna canción que no hayas sacado a la luz?
Me pasa que tengo canciones que quizás tienen años y que todavía no las bajé, por una cuestión de que la quiero dejar para después…no sé, es medio loco. A veces, salen otras más rápido, entonces decís “no, esta me gusta mucho, le voy a dedicar el momento justo e ideal”. Si estuviera acá Freud se hace una fiesta…pero bueno, sé que en un momento baja y son lindas canciones. “Contínuo” es una de esas, otra es “Como el mar”.

Hay algo interno que te dice “ahora no”…lo que se dice “la voz interior”.
Tal cual…y que tampoco sé si quiero saber bien qué es, porque sino se va la magia. Y le pasa a muchos eso, eh. Creo que tendríamos que hacer un club de compositores que tienen una canción de memoria en la cabeza y nunca las escribieron (risas).

¿Y tenés alguna escrita y elaborada que esté oculta?
¡Nooo! Si me tomé el laburo en el medio de las correcciones, en el medio de ir a pagar la luz, esa rutina horrible que tenemos que pasar todos…si me tomé el tiempo de escribirle a los músicos lo que tienen que tocar se empieza a ensayar lo más antes posible. Sí hay pedacitos y proyectitos que van tomando forma y lleva unos meses cerrar una canción. No creo eso de “compuse esta canción en dos horas”. Sí, la idea principal, o al otro día la escuchás y decís “noooo ¿qué hice acá?” (risas).

¿Tenés una canción que sea tu orgullo?
Me gustaba mucho una que se llama “Voy a la noche”, en la que empecé a mezclar un poco la música “qué sé yo” con un tipo particular que era la zamba. En un momento odiaba otra que es “Caravanas en la mesa” y de repente se convirtió en una de mis top.

¿Por qué el cambio?
Qué sé yo. No sé hasta qué punto las escribo yo. Hago eco de Charly que dice “y yo canto para usted, el que escribe las canciones. Yo sólo le pongo melodía y verso” o algo así. Las canciones están.