Por Telma Romero

Acercar la desnudez a la sociedad como expresión natural y artística ha sido la misión de Carolina Atuesta desde hace tiempo. Esta joven artista colombiana, que vive en nuestro país hace diez años, se jacta de haber creado una nueva disciplina: “la desnudología”. Sin embargo, ella se siente perseguida. La actividad está prohibida en las redes, como en tiempos de la inquisición, en los que mostrar los cuerpos desnudos era cosa del diablo. Si bien el uso del modelo vivo para ser retratado es de periodos muy antiguos y han quedado plasmados en obras emblemáticas, hoy se vive una gran contradicción a través de la censura. Esto sucede aún en la modernidad actual y desbordada exhibición de los cuerpos en internet.

Por eso, Atuesta inició una campaña para desafiar las normas de Facebook que la prohíben a diario: “desnudez no es pornografía”-afirma. Cada vez que remueven una foto, su reacción es explicar cuál es la diferencia entre ambas. “Practicar desnudología, es arte, practicar pornografía, es sólo contenido sexual”. Pero con eso no alcanza. Se ve obligada a tapar pezones con stickers caricaturescos. A realizar juegos de luces y sombras que tapen las partes íntimas o a cubrir con alguna prenda parte de su cuerpo. De esa manera, el resultado final de una imagen se ve opacado y desvirtúa el foco de lo que busca transmitir.

Sus publicaciones reúnen comentarios maravillosos y enemistades gratuitas. Pero la modelo no busca aprobación ni rechazo en las redes. Todos pueden opinar. La idea es lograr entendimiento y aceptación de la desnudez humana. “Al mundo venimos sin ropa, y sin ellas nos iremos”. Se define como activista. Ha llevado adelante campañas en protesta de causas antiecológicas. Pero también cree que transmitir la práctica de la desnudez es una experiencia liberadora. Se puede llevar a una escena teatral, ser fotografiado, retratado, o sólo expresarse corporalmente en el taller “el arte de posar”, que brinda Carolina en el Centro Cultural “La Farfala”, de la Avenida Juan B. Justo, en Villa Crespo. “Además, incentiva a la fusión de la desnudez con otras artes como la música, la danza y proyecciones audiovisuales”- asegura.