En la ruta 63, ubicada a la altura del partido bonaerense de Dolores, una parrilla ofrece cortes de carne vacuna colocados en bastones de hierro, que están clavados sobre la tierra y rodeados de escasas leñas. El sector culinario está dispuesto sobre la vereda y estacionamiento informal de vehículos.

Allí se advierte la ausencia de medidas de higiene alimentaria. El mismo trozo de res está expuesto a contaminación aérea y terrestre: el ollín de los vehículos que transita la ruta impregna la carne, al igual que la tierra que se levanta a la par del viento.

¿La oferta es a mero modo de atracción de clientes o de hecho están en venta esos trozos contaminados? ¿En qué parte del control sanitario actúa el municipio?