El escritor David Michaels afirma, en su libro “The world is your burguer” -“El mundo es tu hamburguesa”-, que los primeros indicios de algo parecido a esta comida son del siglo I. Michaels relata que los romanos cocinaban un plato con carne picada, piñones, pimienta, vino y garum -una salsa de pescado preparada con vísceras fermentadas-.

Después de que “los mongoles, fieros jinetes, conquistaran la mayor parte de Euroasia con los gruesos bloques de carne vacuna que guardaban bajo sus sillas de montar para comer después de un día de equitación”, en el año 1802 el Diccionario de Inglés de Oxford dio la primera definición de lo que sería un filete –más conocido como bife- de hamburguesa: “Una dura losa de carne de vacuno picada y ligeramente ahumada, mezclada con cebolla y migas de pan”.

Alemania

Un tiempo después, la hamburguesa habría “evolucionado” en la Alemania del siglo XIV, cuyos autóctonos solían aromatizar con especias la carne de baja calidad, que una vez cocida y aderezada constituía la comida de los pobres. De allí procede su nombre, por la ciudad alemana de Hamburgo, donde se la llamó “filete hamburgués” –el filete es el bife-. Cuando la receta migró a demás partes del mundo, adquirió otros nombres, formas de condimentarla y de prepararla con diversos cortes de carne.

Inglaterra

En el siglo XIX llega a Inglaterra por parte de los alemanes. En la nueva tierra, el Doctor J. H. Salisbury, reformador de la dietética, recomendó aquel plato porque según su criterio, la carne triturada facilitaba la digestión y ahorraba trabajo al estómago. Los seguidores de Salisbury picaban cuidadosamente los filetes, y tan famosa llegó a ser su dieta que a la hamburguesa empezó a llamársela en Inglaterra “Salisbury steak” (filete Salisbury).

Estados Unidos

Hacia 1880, la hamburguesa se instala en nuestro continente de la mano de los extranjeros ingleses y alemanes, donde adquirió un nombre definitivo: “hamburger steak”, o simplemente “hamburger”.

Esta comida se sirvió y se dio a conocer globalmente en la Exposición Mundial de Saint Louis, Missouri, en 1904: la gente acudía a los stands de comida rápida en los que la estrella era la hamburguesa tal como la conocemos en estos días.

Hay tres contendientes que se atribuyen el formato actual de hamburguesa -de tamaño mediano y acompañada de vegetales y aderezos-. Fletcher Davis tenía en 1880 un negocio en Texas, Estados Unidos, donde las servía con cebolla, mostaza y pickles. Otros aseguran que fueron los hermanos Frank y Charles Menches los que durante una feria en 1885, se quedaron sin salchichas para vender y usaron de reemplazo filetes de ternera. Unos sitúan el evento en Akron, Ohio, y otros en Hamburg, Nueva York. El tercer posible caso es el de Louis Lassen, propietario de Louis’ Lunch, un carro de comida ubicado en New Haven, Connecticut, que comenzó a ofrecer hamburguesas en 1900, según crónicas de la época.

En 1921 se inaugura White Castle en otra locación estadounidense, Wichita. Sería el primer restaurante del mundo especializado en vender este tipo de comida. Y en 1948 surgen los arcos dorados de McDonald’s, que define sustancialmente la presencia comercial de esta comida a nivel masivo y global.

¿Dónde puedo comer buenas hamburguesas?

Pérez-H es una casa especializada en esta comida, que ofrece variedades vegetarianas y aptas para celíacos, además de las tradicionales de carne. Cuenta con la mayoría de sus sucursales en Capital Federal, pero tenemos la presencia de una de estas en Colón 245, centro quilmeño.

¿Cómo preparo en casa este plato?

Proponemos una variedad actual de hamburguesas, hechas de lenteja. Esta legumbre contiene elementos como fibras, para facilitar el trabajo del aparato digestivo; hierro, para producir glóbulos rojos y evitar la anemia, y vitaminas B que cumplen distintas funciones celulares.

Ingredientes: 3/4 taza de lentejas de preferencia (dejarlas en remojo, así se absorben mejor los nutrientes),1 taza de agua o de caldo vegetal, 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen, 1 cebolla morada/roja, jugo de 1/2 limón (opcional),1 pizca de sal, 2 dientes de ajo picados finamente, pimienta, 1/2 cucharadita de comino, pan de hamburguesa integral, mostaza, espinacas, rúcula, tomate, o cualquier otro plus.

Paso a paso: 1. Poner las lentejas y el agua o el caldo en una olla a fuego fuerte. Una vez que llegue a hervir, reducir a fuego medio-lento, cubrir las lentejas parcialmente y dejar que se cocinen hasta que estén suaves y el líquido esté absorbido -aprox. 30 minutos-; 2. Transferir a un bowl mediano, agregar una cucharadita más de caldo o de agua y triturar con un martillo de puré de papa o un tenedor. Dejar esta mezcla a un lado; 3. Calentar el sartén a fuego medio. Agregar la cebolla, jugo de limón y sal, y cocinar hasta que se ablande -de 5 a 6 minutos-. Agregar el ajo, pimienta, y comino; 4. Juntar las dos mezclas, cubrirlas y dejar reposar como mínimo por una hora; 5. Dale forma de plato a la mezcla y hacerla del tamaño que gustes. Cocinanrlas en un horno medio-fuerte, o a la plancha con un toque de aceite por ambos lados para que no se peguen -de 3 a 5 minutos-; 6. Servir los medallones de lenteja entre los dos panes y condimentarlos con mostaza, acompañarlos de espinaca, queso y/u otros ingredientes a tu gusto.

¡Que lo disfrutes!