Por Danila Imbrogno*

A siete meses de ser aprobada por el Honorable Consejo Deliberante de Quilmes, la ordenanza “Emergencia en Violencia en Contra de las Mujeres” fue reglamentada por el intendente local Martiniano Molina. Días previos, se cumplía el séptimo aniversario de Natalia López, docente asesinada a manos de su ex pareja frente a la estación de Quilmes.

“Natalia López hizo todo lo que tenía que hacer. Hizo la denuncia, vio al tipo en un lugar público, no llevó a su nena e igual la mató de tres tiros en plena plaza de Quilmes” declara Romina Amaya, miembro de la Mesa Multisectorial por la Emergencia en Violencia Contra las Mujeres en Quilmes. A siete años del femicidio de la madre y docente, y luego de siete meses de la declaración de la ordenanza en Emergencia en Violencia en Quilmes votada unánimemente por parte de los miembros del Honorable Consejo Deliberante, el intendente Martiniano Molina anunció, en conferencia de prensa, su reglamentación.

Distintas organizaciones sociales conformes a la Mesa Multisectorial de Mujeres de Quilmes movilizaron, el pasado 18 de febrero, desde la plaza de la estación a plaza San Martín, en conmemoración al femicidio de López y en manifestación de la reglamentación de la Emergencia en Violencia.

La Mesa Multisectorial de Mujeres en Quilmes se conformó en enero de 2017 donde coincidieron en asamblea más de cuarenta organizaciones políticas, culturales y sociales en el galpón de las Madres de la Plaza de Mayo, en Quilmes. La unión surge al calor y en respuesta a la noticia del intento de femicidio de una mujer a manos de su pareja, quien intentó incinerarla. Las bases de la Mesa son claras: definir la Declaración de la Emergencia en Violencia, la horizontalidad en la toma de decisiones y la unidad en el campo de un conjunto de mujeres que confluyen que el enemigo es el patriarcado, la misoginia y las políticas consonantes al Poder Ejecutivo en ejercicio. “Nosotras entendemos que formamos parte de un distrito y es necesario que los gobiernos locales atiendan esta necesidad. No es la misma realidad la de Quilmes, que la de otro partido”, expresa Lorena Aguirre, docente y miembro de la Multisectorial.

Los ejes principales que estructuran la ordenanza son: la promoción de políticas públicas y derechos para prevenir e irradicar la violencia de género. “¿Qué se necesita?, que estén en todos los barrios, que haya por lo menos dependencias o promotoras que sepan cómo ayudar y cómo guiar a las mujeres que estén viviendo una situación de violencia de género; no puede ser que al 31 de enero de este año, haya más muertes que días en el calendario”, declara la Consejala por Unidad Ciudadana del HCD de Quilmes, Eva Mieri. Sostiene, además, que el cambio es generacional y cultural, que en esta sociedad patriarcal y neoliberal las mujeres son las más afectadas en la vulneración de sus derechos: sufrimos ajuste, desigualdades y diferencias. Mieri indica que la salida es colectiva: “deben respetarse las leyes, la Ley de Educación Sexual y la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, sancionada en 2009. Se precisa sensibilización, formación y concientización”. En relación, Romina Amaya agrega que es necesaria la creación efectiva de refugios, cuyo objetivo principal sea cuidar a las mujeres en situación de vulnerabilidad: “el municipio mantuvo a la subsecretaría en “La Fortaleza”, pero tienen un grado de centralización del servicio tal, que si no tenés posibilidad de irte hasta San Martín y Olavarría, estás desamparada”. Asimismo, explica que ante la necesidad de hacer efectiva una denuncia las mujeres son derivadas a la Comisaría de la Mujer, cuando debería ser asentada en cualquier dependencia policial. “Es un despropósito que solo exista un lugar en el centro de Quilmes. Todo está incluido en la ordenanza”, sentencia Amaya.

En respuesta y contraposición, la Subsecretaria de Género y Familia del Municipio de Quilmes, Ileana Lingua, indica que el municipio trabajó en su momento con unidades descentralizadas donde la mujer era atendida en una primera consulta y luego, por decisión propia, decidía continuar asistiendo a “La Fortaleza”. “Nosotros aportamos el 30% del capital humano para sostener el 5% de los casos, de una o dos consultas, del volumen, no de la continuidad. Y entiendo que esto tiene que ver con lo que nosotros denominamos “el paso vergonzante” (sic). Visibilizarte a vos, o contarte esto que me pasa es reconocer que me está pasando. La vergüenza, los miedos, la represalia que se tiene en función de exponer, realmente se siente”, expresa Lingua, quien sostiene que se le da viabilidad a aquello que funciona, por ejemplo, a incrementar el número del equipo de emergencias: “el operativo rescate llega, entrevista, levanta y ordena. Saca del foco de tensión”.

Además de efectuar la reglamentación de la ordenanza de Emergencia en Violencia de Género, el 23 de febrero en el Centro Único de Monitoreo quilmeño, Molina presentó el Programa Nacional Permanente de Capacitación Institucional de Género y Violencia contra las Mujeres, en el marco de la Ley “Micaela” -llamada así en homenaje a Micaela García, la joven secuestrada, violada y asesinada en abril de 2017, en Gualeguay, Entre Ríos-. Esta ley establece la formación obligatoria en perspectiva de género para todas las personas que integran los tres poderes de Estado. Además, el intendente indicó que desde marzo se implementarán, en los casos de alto riesgo, tobilleras electrónicas cuyo fin es limitar las violaciones a la restricción perimetral, brindando mayor seguridad a las víctimas. Diez días atrás, se daba la noticia de la muerte de Graciela Coria, mujer y madre de 47 años. Su pareja, Néstor Orlando Durán, la roció con líquido inflamable y la prendió fuego en su casa de Quilmes. El femicida fue detenido por “homicidio culposo”. Coria es la víctima de violencia de género treinta y cuatro del 2019.

*Comunicadora Social (UNQ). Fotógrafa.