Tras más de un año y medio de toma por parte de los trabajadores, el viernes pasado desalojaron la eximprenta Pellerano. Durante las primeras horas de la mañana comenzaron a llegar los móviles policiales, que sacaron al trabajador que estaba en el lugar.

Horas más tarde llegaron el resto de los empleados y los dueños, quienes ingresaron, generándose algunos momentos de tensión. Más tarde, los damnificados fueron a manifestarse a Tribunales.

Acompañados por otros sindicatos como ATE o SATSAID, los trabajadores decidieron cortar Yrigoyen durante varias horas y luego marcharon hacia el centro quilmeño, a la espera de una resolución del conflicto.

Héctor Pelozo, delegado de la cooperativa que se conformó tras el cierre, expresó que “esto es un taller en vías de recuperación, es una fábrica recuperada que venía trabajando con los compañeros y con un permiso de continuidad laboral de una cooperativa reconocida. El juez en la causa (Martín) Nolfi, rechazó el pedido de desalojo 7 veces, de un momento para otro autoriza el desalojo actuando a contraderecho de los trabajadores”.

El conflicto comenzó en octubre de 2017, cuando -sin previo aviso- los empleados se quedaron sin trabajo por la quiebra de la empresa, situación ante la que se organizaron rápidamente y desde el 27 de ese mes iniciaron una permanencia en el lugar, que se prolongó hasta el día de ayer. Durante ese tiempo formaron una cooperativa de trabajo para conservar sus fuentes laborales.

Asimismo, Pelozo señaló que, tras dictar la quiebra, los empresarios “no le pagaron a ninguno de los trabajadores. Sólo se dedicaron a pedir el desalojo de la imprenta, pero nunca nos llamaron para hacer un ofrecimiento a favor de un arreglo”.

“Nosotros lo que queremos es seguir trabajando: queremos nuestra cooperativa, nuestras máquinas, nuestros insumos, queremos todo lo que extrañamos. Si se termina esto acaba la vida laboral de muchos de los compañeros que están acá”, finalizó.