En diálogo con Germán Papaleo, coordinador del merendero Nuestra Señora del Valle, en Ranelagh.

Historia

Nuestra Señora Del Valle está en el barrio El Foquito, que también se conoce como La Prosperidad. El merendero está en el terreno de la capilla (Calle 141 E/ 42A y 43) que tiene el mismo nombre. Yo estoy desde el principio. Empezamos entre septiembre y octubre de 2016, con inquietudes más que nada por actividades de la parroquia. Había que resolver la necesidad de acompañar a los nenes que estaban en catecismo.

Colaboradores y asistidos

Al principio éramos seis o siete colaboradores. Ahora, alrededor de doce personas estamos fijos. Tenemos una variación de entre 45 a 70 nenes que vienen a recibir la merienda, pero depende de la época del año. Ellos se van mudando, hay familias que por equis motivos se van y luego regresan, o se intercambian las casas con primos, con familiares. El promedio no baja nunca de 50 nenes, de entre 1 a 16 años.

Días y actividades

Los encuentros son los sábados, dentro del horarios en el que planteamos actividades para los chicos. En invierno, estamos de 15.30 a 18.30 aproximadamente. Hacemos deporte con los más grandes, que incluye a las nenas porque se integran al grupo de varones. También tenemos colaboradores que empezaron este año, son docentes, y ayudan a los que necesitan mejorar en la escuela. La mayor parte del tiempo los nenes se expresan con el arte, dibujando y pintando.

Economía y donaciones

La merienda se sostiene, desde hace tres meses, por parte de Cáritas del que recibimos mercadería, pero antes, por donaciones de gente que va y que no va a la iglesia. En particular, del dueño de la panadería La Amistad de Ranelagh que nos ayudó desde el comienzo. Se fue corriendo la bola y empezamos a recibir ayuda de ciertas organizaciones y gente que quiere ayudar. En sí, Argentina es un pueblo solidario. A medida que se va corriendo la voz, la gente tiende a colaborar sin tanto problema.

Necesidades

Hoy en día pedimos materiales para poder terminar la habitación de tres indigentes que alberga la capilla. Arena, cal, cemento, pintura. También, estamos necesitando gente que colabore desde la asistencia psicopedagógica. Tuvimos varios intentos de poder armarlo, y por cuestión de que es a voluntad, generalmente cuesta donar el tiempo de uno. Todos los que te nombré laburamos de lunes a sábados y destinamos parte del sábado en esto. Nadie está cobrando nada. Esto lleva ciertas reuniones, cierta organización, entonces sería estar el sábado y algún que otro día de la semana, también.

En el barrio hay gente muy buena. No estoy queriendo decir que porque son humildes son buenos, sino que son humildes y a la vez, buenos, pero la palabra “humilde” te lleva a que haya falta de educación, de salud, acompañamiento de la familia. Nosotros lo tratamos de hacer desde la religión, pero comprendemos que no siempre todos lo ven de la misma manera a este tema. Hay pérdidas familiares, pasan hambre. Muchas veces, las madres no tienen herramientas como para poder guiar a los nenes en el ámbito escolar, cómo desenvolverse, por eso necesitamos de la psicología.

Solidaridad vecinal

Sabemos que los otros lugares que dependen de la parroquia tienen necesidades, así que si hay gente del barrio San Blas, como de Cristo Redentor o La Colina, se pueden acercar. Está en la agenda de la parroquia llegar a los otros barrios también. Se pueden acercar el sábado en el horario del merendero, tranquilamente.

Lo que hacemos no es por caridad sino porque nos sentimos como si fuera nuestro barrio. Lo hacemos con gusto y no para suplir necesidades porque sabemos que es imposible, que eso tiene que ser por parte de otros ámbitos, pero nunca está de más compartir lo que tenemos entre todos.

Para donaciones o consultas, contactarse con Germán al celular 11-6745-6296.