En diálogo con Maximiliano Portel y Mariano Serrano, integrantes de la banda bernalesa Azno.

¿Cómo se conocieron?¿Cuál es su historia?

Maximiliano: Las primeras reuniones salieron en el 2017 más o menos. Todos teníamos proyectos que venían de otros palos y nos juntamos porque somos amigos. Empezamos haciendo algo desestructurado, nada serio. Cuestión de que empezamos a trabajar y nos vimos involucrados, a full, dándole el cien por ciento a la banda. Inclusive nosotros, Mariano y yo, estábamos en otra banda que se separa. A partir de ahí nos empezamos a tomar en serio el trabajo, nos pusimos como meta hacer un disco y salir con este. Cuando empezamos a trabajar bien fue en el 2018.

Mariano: Pablo, el cantante, estaba en tratativas de hacerse lo que se llama hoy en día home studio. Se dio que yo estoy estudiando sonido y nos pusimos a trabajar canciones que ya teníamos armadas porque teníamos las herramientas. Estábamos todos trabajando a gusto, cosa que no siempre pasa. En un momento nos juntábamos tres o cuatro veces por semana por las canciones. Fue avanzando rápido la cosa, y apuntando al disco que era un objetivo principal.

Maximiliano: El único que sigue con otro proyecto es Pablo, el cantante, que está también con la banda Arthois. Ellos están grabando su tercer disco, me parece.

Y ustedes van por el primero.

Mariano: Sí, que salio el 31 de diciembre.

Maximiliano: Le dimos a la gente la chance de elegir cuándo lo querían escuchar: el año pasado o este.

Mariano: Lo lanzamos con las redes sociales y físico.

Maximiliano: Principalmente por YouTube.

¿Qué sienten que los caracteriza como banda?¿Qué mensaje quieren dar?

Maximiliano: Las letras tienen que ver con cuestiones personales, más de introspectiva. La mayoría de las veces las hace el cantante, pero siempre estamos metidos en todo lo que sale de Azno. Los mensajes son prácticamente las letras, no tenemos uno en claro, si bien el nombre que es Azno, viene de un periódico que consideramos tiene que ver con lo anarquista. Habla en contra de las religiones, de lo clerical, de los que quieren adueñarse de lo espiritual.

Mariano: Son panoramas anti-institución.

Maximiliano: Es un diario del 1900, argentino.

¿Sus letras son anarquistas?

Maximiliano: No son partidarias. Siempre hacemos cosas que tienen más que ver con lo que nos pasa.

Maximiliano Portel (batería), Mariano Serrano (guitarra), Pablo Godoy (voz) y Pablo Ghiglione (bajo). Fotos: Rocío Macarena Pérez.

¿Algún tema que quieran destacar?

Maximiliano: Hay uno que está dedicado a una persona, que es el abuelo de Pablo, que se fue. Después hay cuestiones de sensaciones de situaciones, por ejemplo “To say, to shout”, que habla de cuando tenés ganas de gritar y decir cosas, y reventás.

Mariano: Sí, sobre búsqueda personal o situaciones propias. Va por ese lado.

Maximiliano: Creo que igual en un futuro nos vamos a apuntar a temáticas, a ser más conceptuales en eso.

¿Y en el disco, qué temáticas hay?

Maximiliano: Justamente se llama “Perspectiva forzada”, y también tiene que ver con la situación de converger un montón de cosas. Las canciones quizás no tienen que ver una con otra, pero están todas dentro de un marco teórico que es la escena de los 90s, entonces es meter las perspectivas de cada uno de una manera forzada dentro del disco. No nos encontramos con un hilo conductor claro.

¿Qué encuentran en el grunge que les sea atractivo?

Mariano: Me vi muy marcado por las bandas de ese estilo. Ya de chico escuchaba Nirvana, Pearl Jam, Alice in Chains. Siempre calaron hondo por la música y la letra, entonces estaba eso de decir “estaría bueno hacer algo así algun día”, y por suerte se dio.

Maximiliano: Somos todos de una generación similar. Estamos entre los veintiséis y los treinta años. No vivimos esa época netamente pero llegamos a ver un montón, por ejemplo los videos en MTV y estamos empapados en eso. Igual la mayoría venimos del palo de hacer metal pero siempre nos gustó…hay un ambiente musical de escuchar cualquier cosa, desde bossa nova, Jamiroquai, pero nos quedó esa etapa abierta de hacer algo de grunge.

¿Qué perspectivas musicales tienen?¿A dónde les gustaría llegar?

Mariano: La idea es seguir avanzando, trabajando, tratar de cerrar mejor el disco, un mejor sonido, avanzar con el tema del estudio que estamos armando. También es ir empapándonos con las lindas movidas y ciclos donde hay un montón de gente que labura mucho para que se lleven a cabo. Salir a tocar, hacer algunos videos.

¿Cómo vienen con el armado de videos?

Mariano: Estamos en tratativas de hacer uno pero también tenemos que armar la presentación del 2 de agosto. Cuando pase ahí sí volveremos al tema del video.

Todos los trabajos que hacen son autogestivos, los hacen ustedes independientemente ¿Trabajan de la música o de otra cosa?

Maximiliano: No hay ninguno que trabaje solamente de esto.

Mariano: Yo, ponele, que ahora que estoy largándome y haciendo sonido de bandas, en vivo, grabando. Cuenta como técnico pero no como músico.

¿Y proyectan vivir de la música en algún momento?

Maximiliano: Creo que varios tenemos metido en la cabeza que eso tiene que pasar. Además de lo que dice Mariano de que tenemos que crecer, también tenemos como propuesta perfeccionarnos y buscar algo que rompa con el molde. No queremos quedarnos estrictamente en los 90s, estamos queriendo meter otras cosas. Inclusive ahora no sé si estamos todo el tiempo con eso.

¿En qué están ahora?

Maximiliano: Enloquecido con bandas como Hiatus Kaiyote.

Mariano: El neo soul.

Maximiliano: Sí. Hace poco me puse a escuchar música afrocubana como Susana Baca que me vuela la cabeza, y no tiene nada que ver con nuestro estilo, pero musicalmente me pide que meta cosas e involucrarlo con lo que hacemos.

Mariano: Por eso ya estamos muy ansiosos por empezar a trabajar en el segundo disco. Todavía no salimos a tocar el primero…nos pasó que una noche nos juntamos y dijimos “vamos a hacer una canción” y salió algo re copado que nos motivó para trabajar lo próximo.

Con respecto al CD, ¿qué valoran de haberlo sacado? ¿Qué está bueno para destacar y qué mejorarían para el próximo?

Maximiliano: Rescato cosas buenas. La experiencia. Es la primera vez que el bajista y yo nos metemos en un estudio de grabación. Lo único que me puedo reprochar es la ejecución, porque no tuve el tiempo suficiente para afianzarme con la batería. Venía de cantar en otro proyecto, hace un montón que había empezado a estudiar batería pero lo dejé, y cuando nos juntamos con este grupo me pidieron que toque este instrumento y empecé a desoxidarme. Lo que sé es que la siguiente vez va a ser mejor.

¿Qué significa hacer música?¿Qué les representa?

Maximiliano: Es liberación. Para mí el arte es una forma de traducción de todo lo que le pasa internamente al ser humano, una transcripción hacia el afuera.

Mariano: Siempre lo vi como una cuestión de tratar emociones, generar algo en el otro, y de ser, en lo posible, original. Es muy común que la gente se quede con lo que ya está hecho y no se va renovando la cosa. Me pasa también que estoy todo el tiempo pensando en música, en un ritmo de batería, y una parte de guitarra…

¿En qué se inspiran?

Mariano: En películas, en el día a día. Conecto y siempre presto más atención a la música que a la letra. Si un tema no me llega por la música, no me va a pasar con la letra. De la música de las películas me resulta interesante ver qué tipo de armonías usan para hacer un momento tenso o introspectivo, para realzar emociones.

Maximiliano: En general tengo un método, y en base a lo que empiezo a hacer voy con sensaciones que me van pasando o lo que me genera lo que voy escuchando. Después en el proceso de armado y pulido de la canción ya nos involucramos todos, así que cambian algunas cosas e inclusive le dan otra onda que nada que ver. Nunca estamos cerrados a una idea nueva.

¿Tienen algún modelo a seguir?¿Y un antimodelo?

Maximiliano: Cada uno tiene una manera de pensar y capaz el modelo de uno no es el del otro, pero en mi caso tengo una vida política más allá de la banda, de la cabeza del humanismo siloista o universalista. Pablo, el cantante, es anarquista. Ideas que más o menos convergen, pero cada uno tiene referentes personales o privados que no tienen que ver con la banda.

Pero nadie quiere a Trump.

Maximiliano: No, claro. En definitiva, de todo lo que esté en contra de las personas, nosotros vamos a estar en contra.

¿Hay algún lugar al cual todos aspiran donde tocar?

Mariano: Como sueño, podría decir River, pero soy muy consciente de que muy pocas bandas llegan. Después el Teatro Flores. Tocar ahí sería una locura. Veo en Flores la aspiración más realista, que si se labura mucho podemos llegar. Después de ahí para arriba ya estás hablando de cómo se den las cosas y si tenemos la suerte de que la música funcione.

¿Qué está poniendo cada uno para eso?

Mariano: Somos apasionados por lo que hacemos. Está bueno que la banda lleve cierto show en vivo y que no sea subir y sólo tocar. Yo lo respeto pero a mí me gusta la banda que aporta un poco más.

Maximiliano: Siempre nos planteamos qué es lo que vamos a hacer y por qué los vamos a hacer. Escuchamos cosas nuevas, por ejemplo del trap qué es lo que genera un boom, qué podemos tomar de ahí. Todo el tiempo estamos buscando una vuelta de rosca. Entendemos que el rock está saturado pero eso no significa que está muerto ni mucho menos.

Mariano: El disco que salió es más clásico. Tratamos de hacer buenas canciones con sus recursos y era ese el objetivo.

Maximiliano: Era como postular nuestra base. Desde acá nos vamos a mover para otro lado. De alguna manera conceptual, el primer disco va a ser el corazón de lo que hagamos, nuestra esencia.