Camila es de Ranelagh, tiene 21 años y estudia Composición con Medios Electroacústicos en la Universidad Nacional de Quilmes. Está por lanzar su primer tema como solista, de género electrónico, y con el nombre de Qnxtronic. Un diálogo sobre sus gustos, preferencias y proyecciones en el ámbito.

¿Hace cuánto que tomaste este camino musical?

Siempre tuve bandas de metal que iban a lo pesado. Este año me empecé a abrir de eso. Tenía más ganas de meterme en composición y producción con la PC. Grabar así instrumentos es más sencillo. Fui por el lado de hacerlo sola. Al principio fue algo para pasar el tiempo y ahora estoy por lanzar mi primer video.

¿Esto fue paralelo a la carrera en la universidad?

Estoy en segundo año. Pasa ahora que me siento más segura con manejar programas en la compu. Estos años estuve tratando de aprender.

¿Qué es lo que más te gusta de la música? Imagino que en un momento dado vas a querer dedicarte a esto.

A todos los que hacemos música creo que nos gustaría dedicarnos, pero es difícil ponerlo como prioridad. Sé que no lo voy a dejar de hacer. Me da paz hacer música. Vengo con un día un poco terrible y de pronto, voy a la compu o agarro una guitarra y me siento mejor. Es como un psicólogo. De pronto tocás y ya está todo bien.

¿Qué estilos son los que más te marcan?

Me gustan todos. Pero mucho el jazz, el rock pesado, el funk, y ahora estoy por el lado de escuchar drum & bass y dream pop.

¿De más chica qué solías escuchar?

Hay una banda que es Paramore, de adolescente me encantaba, porque la piba (Hayley Williams) la rompe, canta fenómeno y tiene bastantes discos. Yo ya me voy alejando de eso, no me veo más en una banda.

¿Te gusta más trabajar sola o en equipo?

El tema de trabajar en equipo es que llega un momento en que no todos tienen las mismas prioridades ni tiempos, entonces siempre es más difícil. De pronto, capaz que sola, cuando puedo que siempre trato de poder sentarme y hacer algo, o me inspiro. Manejo mis propios tiempos.

¿Qué encontraste en la carrera que te ayuda?

Ayuda mucho, porque nos da los nombres de los programas de la PC, se aprende lo básico y después te tenés que sentar y seguir practicando y aprendiendo. Nadie que no se siente a trabajar y desarrollar en la computadora puede aprender. Hay contenidos de producción musical que me dan en la facultad. Algunos compañeros dicen que no nos sirven, o que podrían aprender solos en sus casas, pero realmente no lo harían.

¿Cómo definirías la música?

Como un sinfín de sentimientos. Es una revolución de cosas que pasan por el cuerpo, que sentís y no se pueden explicar.

¿Es un lenguaje propio?

Claro.

Estás por sacar un primer video y tema.

Sí, está por salir a fines de noviembre. El video tiene cosas visuales que están muy buenas. Lo hice con Abel Cravero, recibido de la UNQ. Jugamos con fuego, con cosas de la naturaleza, plantas, piedras, y mezclarlo con el tema, que habla sobre dejar algo que amás o adorás y dejar que fluya. De pronto te ves aferrado a algo y eso ya no está. Es un poco romántico el tema. Va a salir por Spotify y YouTube. En diciembre, me imagino, saldrá un EP mío con cuatro canciones.

¿Vos compusiste todo?

Sí, yo escribí la letra, canto y la parte musical también la hice. Es un tema electrónico.

Las letras que produjiste, ¿a qué lado van?

La mayoría va por el lado de experiencias personales, temas existenciales. Voy hablando de lo que veo y lo que me pasa. Algunos temas son un poco banales y divertidos, por ejemplo, de una situación chistosa surge un tema.

¿Dónde te gustaría llegar en este ámbito?

Empezar a tocar o foguearme con otros artistas del género. No tengo referencias de este estilo de acá. Sé que ahora está surgiendo mucho el indie, rock, trap, pero no entro en esas movidas.