La pandemia sin duda cambió la vida del mundo, y todo cambio repentino trae sus conflictos, temores y desafíos. Sin duda, la formación académica es uno de los aspectos que más complejidades  revela y se ponen de manifiesto las desigualdades a veces disimuladas en el día a día, y por ende, los límites de la tan afamada «educación virtual».

Los docentes desplegaron, de la nada, un abanico de recursos. Algunas escuelas subieron actividades a sus plataformas virtuales a través de donde incluso dictan clases. Otros colegios pusieron en marcha blogs o envían tareas por whats app o emails

Paula es mamá de tres niños,  ella cuenta cómo la cuarentena ha cambiado radicalmente su vida:

“Antes, yo me levantaba temprano, llevaba a los chicos a la escuela y me ponía a hacer mis cosas, hoy eso ya no lo puedo hacer, no tengo tiempo para leer…mi hijo mayor, esta semana tuvo que entregar cuatro trabajos prácticos, y yo le tuve que decir a la seño que no vamos a poder enviarla en los tiempos estipulados porque tengo otros dos hijos más.”

Cynthia es docente de 6° grado de la escuela primaria  da clases a  72 niños todos los días y es madre de tres hijos en distintos niveles escolares. «Como docente es raro el tener que contener familias y a la vez enseñar capacidades a través de un grupo de whatsapp. El saber que cada mañana nos conectamos con las familias y niños para charlar, jugar y enseñar desde la óptica de desarrollar en ellos las diferentes capacidades como el saber afrontar esta etapa de cuarentena».

«El tema de los horarios lo maneja cada docente según una cuestión de corazón, porque nuestra función hoy como docentes es también contener…en mi caso, yo debería trabajar de 8 a 12:30, pero sabiendo que hay padres que recién pueden ponerse a hacer las tareas a las 19:30…yo mi horario lo extiendo a lo largo del día.   Yo creo que no se va a evaluar cuantitativamente, sino más bien cualitativamente, teniendo en cuenta otros procesos…

En cuanto a la cantidad de tarea, de la cual muchos se quejan, Cynthia explica que «no hay más tarea que antes, de hecho son más cortas, lo que pasa es que los roles en las casas han cambiado. Los papás se dan cuenta justamente que no es tan fácil enseñar» y sobre esto comparte que en algunas familias antes tampoco se podían sentar en casa a explicar y los chicos lo hacían en clase, entonces esa realidad hoy es más visible. De igual manera Pérez explicó que a los padres que manifiestan dificultades, al menos ella, trata de acompañarlos para guiar a sus hijos.

Pablo  tiene dos hijas, en jardín y en la escuela primaria. “Por un lado, dan las tareas a la noche del día anterior ya con los horarios de las clases virtuales para revisar todo al día siguiente”, contó.

Considera también  los chicos no pueden hacer solos la tarea, muchas veces no entienden la consignas, a lo que se suma la complejidad de la plataforma. Además de la poca experiencia en todo esto, se suma la necesidad de tecnología y el acceso a Internet.-

Definió como “indispensable la ayuda de los papás para hacer las tareas y hasta para los envíos del material. Hay que sacarle una foto a la fotocopia, mandarla por mail, descargarla en la computadora y subirla a la plataforma del cole que no es nada fácil”,  apuntó.-

 

Indiscutiblemente este cambio exige sacar lo mejor de cada uno en favor de todos, sin embargo, las lógicas educativas actuales evidencian la necesidad de correcciones estatales para que el formarse no sea un desgasto «sofocante» para las partes involucradas, sino lo que siempre debió haber sido: un proceso de crecimiento mutuo.