En época de cuarentena, una de las actividades que está prohibida por DNU es la de los “lecturistas”: aquellos que miden el consumo de gas y electricidad de los usuarios residenciales y comerciales. Esto trajo varios problemas, ya que las empresas de distribución deben estimar el consumo con base en los registros históricos, en un contexto que poco se parece al de los años anteriores.

Las facturaciones emitidas de acuerdo con estimaciones desembocó en dos problemas para los usuarios. Para los residenciales, la facturación que les llega podría ser menor a la real, ya que, al estar encerrados en sus casas, el consumo sería más alto al registro de años anteriores, cuando estaban más tiempo en la calle.

Para los comercios, el problema es el opuesto: mientras que están sin actividad y con consumos casi cero, la facturación que les llega es muchísima más alta. Esto generó enojo, en un momento en el cual las ventas se desplomaron y cayeron los ingresos.

Los usuarios del servicio de gas de Metrogas  y los de electricidad de Edenor y Edesur se vieron afectados por las estimaciones. Se espera que en los próximos 15 días ya esté normalizado el servicio de lectura de medidores en todo el país, según indicaron en una de las empresas.

En este contexto, los entes que regulan los servicios de gas y electricidad, Enargas y ENRE, emitieron una serie de resoluciones para solucionar estos problemas.

¿Cómo estiman las empresas distribuidoras el consumo?

Al comienzo de la cuarentena, los entes regulatorios no emitieron ninguna resolución en especial y por lo tanto regían los protocolos que se aplican cuando, por una situación de fuerza mayor, no se puede realizar la lectura de los medidores. Para el servicio de gas, se calculó el consumo en base al volumen de gas suministrado al usuario en el mismo periodo de los últimos dos años. Para el servicio de electricidad, se usaba el promedio del año anterior, dándole un poco mas de peso al promedio del periodo que se está estimando.

En los últimos días, el Enargas y el ENRE emitieron un nuevo protocolo y se debe utilizar el menor registro de consumo correspondiente al mismo periodo de estimación de los últimos tres años. Es decir, para el periodo marzo-abril, se factura el menor consumo que hubo en ese periodo entre los años 2019, 2018 y 2017.

 

Para las pymes y las industrias, el ENRE habilitó hoy la lectura de medidores para usurarios T2 y T3.

¿Cómo se ajustará la factura cuando se normalice la lectura de los medidores?

Si el consumo del usuario fue menor al que se le calculó, las empresas realizarán una nota de crédito con la diferencia que se cobró de más y les quedará ese saldo a favor para futuras boletas. Si el consumo real es mayor al estimado, en el caso de las facturas de gas se abonará la diferencia en tres cuotas iguales, sin intereses y consecutivas a partir del consumo de septiembre (con la facturación de octubre), que es cuando, pasado el invierno, baja la demanda de gas.

En el caso del servicio eléctrico, el ENRE indicó que realizará una mesa técnica de trabajo con Edenor y Edesur para abordar los errores de facturación. “En caso de presentarse diferencias entre la estimación y el consumo real, las facturas serán evaluadas oportunamente ponderando las circunstancias particulares de los usuarios y las usuarias y velando por sus derechos”, indicó una resolución del ente, cuyo interventor es Federico Basualdo.

¿Puede el usuario actuar como “lecturista” y enviar a la empresa el consumo que figura en el medidor?

Sí para los usuarios del servicio de gas, ya que pueden descargar en las páginas de las empresas de distribución un formulario que actúa como declaración jurada y registrar ahí el consumo que figura en el medidor al día de la fecha. Las empresas utilizarán ese registro para realizar sus facturas. Por un tema de seguridad, se pidió que no se le saquen fotos a los medidores, alcanza con anotar el consumo que figura en el medidor.