La directora ejecutiva de la ANSES, Fernanda Raverta, dio algunas precisiones sobre el tercer pago del Ingreso Familiar de Emergencia

La titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Fernanda Raverta, anticipó importantes cambios en la tercera etapa del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) comprenderá a las zonas en las que persistan las restricciones y el aislamiento por la cuarentena.

“En la tercera etapa, el IFE no es un Ingreso Familiar de Emergencia como fue el anterior que fue para todos los que se habían inscripto, sino que va a ir a la zona donde la cuarentena vuelve a una fase 1, donde la cuestión está más complicada en términos de respetar el aislamiento”, dijo Raverta.

Señaló que esta ayuda está destinada a “aquellos que están por fuera del ingreso del mercado de trabajo y que viven de la economía informal y no están registrados”.

“La tercera etapa nos tiene que encontrar más organizados, esta etapa tiene que ver con algunas variables que vamos a cruzar en función de zonas geográficas, donde estemos cruzando cantidad y población bajo la línea de pobreza, indigencia y después lo vamos a cruzar con las cuestiones más productivas de este lugar, si la cuarentena permitió que la economía se ponga en funcionamiento en ese lugar y el nivel de contagios”, detalló.

“Cada vez que se paga el Ingreso Familiar de Emergencia es una decisión nueva, donde se incluye volver a asignar presupuestariamente un monto enorme para acompañar a los argentinos y argentinas a los que el gobierno está cuidando en la situación de pandemia”, agregó.

“Tenemos que hacer un esfuerzo al tener una población de 9 millones de personas que algunos trabajan de manera no registrada y quienes no tienen un ingreso, ese esfuerzo de conducir desde el Estado esa comunidad, debe garantizar que cada uno ponga su parte, el Estado y también el tercer sector y el sector privado”, indicó.

Según trascendió, al restringirse el número de beneficiarios, el Gobierno estudia ampliar el monto del beneficio, que aumentaría al menos un 50%, llegando a los $ 15.000, teniendo en cuenta que el retroceso a fase uno de las áreas donde residen los beneficiarios alcanzados implica a su vez mayores dificultades económicas y desafíos para mantener ingresos.